Decorar una teja es algo tan divertido como jugar a las casitas, hay que dejas volar la imaginación y las manos y ellas forman algo único, la destreza se logra con el trabajo continuado. Muchas horas para darlas por terminadas, pero la satisfacción hace que merezca la pena.
Conservando su musgo y de una forma diferente
No siempre son fachadas, también pueden ser detalles
Jugando con los relieves, una teja de cuento
Aprovechando su musgo natural para hacer un bosque o una montaña.